La migración es uno de los fenómenos más complejos de nuestro tiempo. Entenderlo como un “problema” es reducir esa complejidad a su aspecto más negativo. Incluso, describir como negativo un fenómeno es hacer un juicio de valor que puede estar cargado de muchos prejuicios. Por esta razón, partimos del entendido que la migración presenta realidades tan diversas y variopintas, que su comprensión supone también análisis diversos y variopintos.
En este número de nuestra revista Caminar, presentamos los análisis y experiencias de varios autores que reflejan, a su vez, esa diversidad de realidades que supone el fenómeno de las migraciones. Desde nuestro punto de vista estas historias, relatos y análisis convergen en la expresión de dos convicciones, que podemos nombrar a partir de la clásica interpretación de las profecías bíblicas como el “denunciar” y el “anunciar”.
Ciertamente no se denuncian sólo las razones de injusticia histórica que provocan el fenómeno de la movilidad humana, sino, y sobre todo, los “modos” de comprensión de esta realidad. Modos que se traducen en enfoques teóricos, en perspectivas de análisis que no hacen otra cosa que estigmatizar una cualidad propia de nuestras sociedades, como es la interacción. Estos modos de comprensión estigmatizados se traducen también en conductas que pasan desde la xenofobia hasta el racismo; pero también en indiferencia frente a los costos sociales y afectivos de esta realidad. El estigma se traduce también en políticas públicas, en legislación que niega o criminaliza la libertad y la identidad del diferente.
“Anunciar” en el caso de este cuaderno, significa correr el velo y mostrar una realidad muy esperanzadora. A pesar de los embates de una lectura y una actitud estigmatizante de la migración, en los textos que presentamos se revela una fuerte realidad de transformación positiva. La distancia, la separación, la confrontación con otras realidades, provocan mucha creatividad para seguir reinventando la vida y la felicidad. Además de una realidad, esa capacidad de la vida para abrirse camino, supone un gran desafío alentador para quienes miramos la migración como algo ajeno.
José Luis López