La migración de bolivianos a Francia
por Juan Rojas Román
La migración de bolivianos (as) a Francia, es mucho menos que a los países vecinos como España o Inglaterra, sin embargo, al igual que en toda Europa a partir de los años 2003 una avalancha de emigrantes bolivianos llega a este país. Francia ha sido considerada, sobre todo por las agencias de viaje, como un punto de paso, a España, a Inglaterra, a Suiza, a Alemania o a otro país de Europa. Muchos emigrantes que no pudieron entrar al país que eligieron, se quedaron, sobre todo en la ciudad de Paris, para probar suerte.
La mayoría de ellos ya tienen trabajo, aunque algunos a pesar de estar bastante tiempo no han logrado encontrar trabajo.
Es interesante constatar la juventud, el nivel social y el nivel de formación de los emigrantes que han llegado entre los años 2003 y 2007, entre ellos hemos encontrado profesores, profesoras de escuelas y colegios de la ciudad, del área rural, estudiantes de universidades, jóvenes egresados y aun profesionales ingenieros, médicos, enfermeras, mecánicos y por supuesto albañiles, obreros, campesinos, etc. Ninguno de estos profesionales puede desenvolverse en su profesión. Jaime tenía una visa para Inglaterra, pero después de muchos intentos por pasar la frontera sin éxito, llego a París a un hotel.
Lo que no es justo es que los emigrantes que llegan a estos países sean mal acogidos, sean explotados y estimados en menos. Ellos no son reconocidos y se les priva de todos sus derechos de ser personas, perdiendo su derecho al trabajo, al alojamiento digno, a un salario digno y a la protección de estafas y de explotación. Así los emigrantes deben trabajar durante horas por un salario que no esta de acuerdo a las leyes y el nivel de vida del país. Por lo tanto ellos se convierten en ilegales, hombres y mujeres fuera de la ley. La policía se ve en la obligación de arrestarlos y expulsarlos del territorio. Esta es la realidad de todos los días.
Pero la realidad es que los emigrantes extranjeros clandestinos están ahí, realizando trabajos útiles y necesarios a las familias, a la sociedad y al país. Los emigrantes han contribuido a construir este país y siguen contribuyendo a construir.